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Mostrando entradas de 2017

Cuando cuesta volver...

Sueño, suspiro, abrir y cerrar de ojos. 21 días intensos. Sensación de no haber ocurrido. Sin tiempo para digerir. Aterrizaje forzoso en la vorágine. Despedidas. Darse cuenta de la importancia del "aquí y ahora". Volver a "todo sigue igual" sin que tú seas el mismo. Querer marchar. Intentar mantener el espíritu "thai" un tiempo. Cuando cuesta volver...

Vaivén entre raíles...

Voy en el AVE. Un domingo más. Siempre, cómo ha dicho ella, he vuelto por su cumpleaños. No recuerdo cómo fue 2015. Sí 2014 y 2016. Pasa la vida... Preocupada por mí marcha tailandesa. Yo, con diarrea emocional. Miedo. Anticipación. Nuevas experiencias. Puesta a prueba de mis recursos personales. 21 días... Expectación. Muestras de cariño. Mis amigos, un pilar sólido. Marcho con un 75% de algo presente o que condiciona mi vida. Últimos 15 días frenéticos. Stop en forma de billete. Y todo llega... Reencuentros, despedidas, transformar relaciones. Leo que "las personas son eternas, las conductas puntuales". No suelo escribir a mano. Prefiero el teclado. El vaivén entre raíles tampoco ayuda. Asiento en diagonal. Maleta rosa, teclea su móvil, rostro triste... Vidas. ¡Viva la vida! Escribo sobre un regalo de mi amiga Vero. Allá por 2011, cuando Barcelona todavía era algo incierto, me decía "sé perfectamente que es lo que tú querías". Frenazo. Mi letra es igual de ilegib

Resumen semanal...

Empiezo la semana tras unos cristales tintados. Llego a un recinto hospitalario y tomo café. Se trata de su entorno laboral. Bata blanca, tarjeta identificativa y salida por recoveco. ¿Amigos? No lo tengo claro. ¿Se trata del premio de consolación? Llego a otro recinto hospitalario. Se trata de mi entorno laboral. Hoy me harán identificarme con un animal. Me da por el mono, con explicación incluida: "No soy amante de los animales, ellos a su rollo y yo al mío. Elijo el mono porque me hace gracia. Además, es un emoticono de WhatsApp que utilizo mucho. El mono es inquieto, va de árbol en árbol. Y yo también me considero inquieto". Y por inquieto, me llaman de otro recinto hospitalario, diferente a los anteriores, para mantener una entrevista de trabajo. Cojo un ALVIA, llego a Zaragoza y voy a ver a mi abuela. Me monto un fin de semana, en mitad de la semana. Algo desubicado al estar de lunes a miércoles. Viaje casi de incógnito. Priorizando encuentros. Y a la vuelta... ambival

Devolución...

Te escribo por última vez. A ti, cepillo de dientes negro. Te devolví. Me hizo mucha ilusión encontrarte, pero él no quería que estuvieses aquí. Fue un espejismo... Una estancia breve. Amor líquido, podría definirse. Te devolví con una caña y una ración de bravas, aparentemente, como si nada. Con la indiferencia de oir pero no escuchar pero también con la certeza de que era un buen candidato a no sé muy bien qué... Porque no hubo tiempo para votar. Me da rabia tener que, porque es un "tengo que" volver al mercadillo de los perfiles. Nos basamos en una foto, pero rescato una frase que en otro tiempo leí: "la belleza que atrae raramente es la belleza que enamora". Necesito coger ese avión. O varios aviones, mejor dicho. Tomar distancia, sentirme cuidado y explorar nuevos paisajes. Vorágine que no cesa. Tampoco hace falta. Recordatorio de pasado laboral, paseo playero con una Mosso d'Esquadra (con la que está cayendo), formación con la psicóloga de Operación Triun

Oh lá lá...

Volví de París... Y en el vuelo de vuelta, expliqué que el cepillo de dientes negro espera su retorno. Según Te lo diré bajito... de Lae Sánchez, "el lado bueno de las cosas es la oportunidad de volver a empezar". Porque la vida, dice, "es como un partido de fútbol". Y no creo que el banquillo sea mi lugar. Quiero mi balón, mis goles y mis penaltis. Quiero caer. Quiero levantarme. No quiero sentirme culpable. ¿Y qué hacer con la vulnerabilidad? Volveré a desnudarme, sin saber si lo mereces. Tal vez, haga las paces con la ambivalencia en un viaje de AVE. O utilice el comodín de las "soluciones intermedias". Me propones una birra. Yo prefería dormir abrazados. No es necesidad. No era un "tengo que". Sí que necesito volar, "abrir los ojos y mirar". Vencer miedos. Buscar alternativas. Ser mi propio Coach. Ser de quien me cuida... 

A ti, cepillo de dientes negro...

No sabía qué contarte en mi post anterior. A ti, cepillo de dientes negro te dedico estas líneas. Te dejaron en mi baño, una mañana de jueves. Creo en los símbolos. Y tú lo eras. Representabas una historia que se encauzaba. ¿Fue un error etiquetarla? Las palabras se las lleva el cierzo, ¿pero dónde se queda la emoción de los hechos? Te descubrí por sorpresa. Tras un beso, una mirada feliz y un encoger de hombros infantil antes de entrar en el ascensor, tras verle desde mi ventana como se alejaba para llegar, por primera vez desde mi casa, hasta su trabajo. Volvió al dia siguiente. Pero no sobrevivimos a un lunes festivo. No era una pausa publicitaria sino un punto y aparte. Recuerdo que dijo "no se puede dar una capa de pintura hasta que no se ha secado la siguiente". Y a ti cepillo de dientes negro, ¿qué podía decirte? Tan sólo recibía asépticas respuestas de WhatsApp. Las expectativas corrían de mi cuenta. Viajé 1000 kilómetros el fin de semana, y volví como espectador. Pe

¿Pausa publicitaria?

Una vez más, releo para teclear. Y comienzo rescatando una pregunta de mi post anterior: ¿hay algo que te haga no plantearte nada más? Y lo había, pero no era real. Balazos que llegan a la mente. Por suerte, la razón no venció a la emoción. Jugué, como la madrastra de Blancanieves al "espejito, espejito". Pero no por guapura, sino por ilusión y sonrisa. Y cuando todo parecía encauzarse, nos fuimos a publicidad. Un stand by conocido ante el que decidir cómo actuar. ¿De la misma manera o necesito algo diferente? Como Coach insisto: el cambio empieza en ti. Es decir, ante una determinada situación yo también puedo hacer o decir. Por ahora, no sé si estoy en la misma serie y, mucho menos, no sé si estoy en el mismo capítulo. Desde mi coherencia, hechos y palabras circulan en direcciones opuestas mientras la actualidad hace que se ponga el foco en la independencia de Cataluña. Pero, ¿qué le cuento al cepillo de dientes negro que hay en mi baño? Para mí, resulta mas simbólico que

Releer para teclear...

Releo el post anterior para teclear éste. Y es que mi vida de reality televisivo, como dice Sandra, da para mucho. Tras ver Lion, y continuar reafirmando mi NO a la paternidad, dormí en 4 camas en una semana. ¡Y no hay que llevarse las manos a la cabeza! Pasé el 15 de agosto alejado de Barcelona modo "chalet con varias plantas y piscina". Y nada que decir de lo ocurrido a escasos metros de mi casa, lugar que cruzo cada día para coger el metro, Rambla que tengo integrada en ese turista en el que me convierto, de tanto en tanto, tras 7 años en una ciudad sinónimo de libertad. Por cierto, eso sí, pensaré volver a asistir a una manifa. No se debe mezclar el agua con el aceite, y aquí siempre se hace. Noches memorables, como la de ayer. De momento "top chef", a pasear casi en pijama para respirar aire puro, taza con salchichas frankfurt en mano. Picos de adolescencia tardía. Reencuentros nocturnos, también. Planes "aquí y ahora". Cambiar playa por hindú. Rajar

Volver...

AVE de lunes al mediodía que marcaba el punto y final del break veraniego más breve (por decisión propia) de los últimos 5 años. Un día en el que tu madre pasa por Barcelona, y aprovechas para cenar y ravalear. Un martes con propuesta de ensayo. ¿Qué me deparará el nuevo día? Tal vez, sea esa la pregunta o actitud con la que echarse a la calle. Cena con Montse. Miércoles desayunando "como marquesas" con Mariajo, de visita "reveladora" en Barcelona, jornada laboral en piscina pública y segundo encuentro. Jueves de jornada maratoniana aunque llevable. Agosto significa menor veneno laboral. Y regreso a casa, directo. Viernes de pequeño cumpleaños. Sábado de Coaching, kebab ravalero y paseo en momento TOP. Y el domingo un amanecer acompañado... ¿Dónde hay que firmar para que la vuelta de vacaciones SIEMPRE sea así? Y en un rato, Lion. 

Tardes de agosto...

Pocas tardes de agosto tengo libres este año... Y las estoy pasando en Zaragoza, con sus 39 grados. Ayer, me dediqué tiempo para mí. No solemos cuidarnos. Defecto profesional. Pero, a menudo, hay que priorizarse. Con una profesión que desgasta, y con un entorno familiar y social, a menudo, en crisis, toca cuidarse. Tarde para cultivar cuerpo y mente: sesión de beauty, exposición fotográfica con giro profesional incluido, helado improvisado con amigos y, para finalizar, un primer encuentro. Una entrada, tal vez directa, en el TOP. Un "punto positivo" para Zaragoza. Gente interesante, de vida y cuerpo. Gente que, aunque no vuelvas a ver, te trató bien. No como aquellos que están en punto muerto. Y acabo de comenzar "Adulterio" de Paulo Coelho, tras casi tres años en una estantería. Rescato una frase: "...soy una mujer dividida entre el terror a que todo cambie y el terror a que todo siga igual el resto de mi vida". 

Des-co-ne-xión

Breve paréntesis. Desconexión, a ratos, también del WhatsApp. Porque tengo que poner "tus propias normas y límites". A veces, me siento como la "oficina de resolución de problemas" de parte de mi red social. ¡Y yo, obvio, también tengo lo mío! Tras 4 días tostándome al sol, muy cerca de Barcelona, la necesidad de levantar el pie del acelerador vuelve a la carga. Mientras, mañana vuelvo a un AVE que me transporta a una semana atípica de vacaciones. Ayer, por cierto, volví a ese barrio vecino, a una finca sin ascensor, a un recibimiento en boxer y camiseta, con esa misma fragancia, que aunque no sé cuál es, me recordó a ti... Hoy, hago un acompañamiento al aeropuerto. ¡Los detesto! De hecho, los he evitado este verano. En ese mosaico de vidas cruzadas, también puedes conocer a alguien. ¡Y sin coger vuelo alguno! Espero comenzar agosto descubriendo, y a la vuelta me espera esa jornada de 30 horas, pero también proyectos más emocionantes como Coaching o París. 

No siempre hay un para qué...

Llueve en el Raval mientras tecleo. No siempre hay un para qué. ¿Para qué? es una buena pregunta de Coaching. Pero a veces, la respuesta no va más allá de un "me apetecía". Por eso, posé para un desnudo artístico, obviamente, ligero de ropa. Vivimos demasiado condicionados. Y no todos haríamos lo mismo, ¡vaya aburrimiento! Pero si hay algo que nos pertenece, es nuestro cuerpo. Con sus imperfecciones, nuestros complejos, aquellas partes que más gustan y nos gustan... Una foto acaba siendo el reflejo de ti mismo. Y para mi sorpresa la imagen con más likes  en Instagram, es la de mi torso desnudo (mirando serio a cámara y comenzando a desabrocharme el vaquero). Tiempo atrás, no me imaginaba contactando con un fotógrafo y posar. Pero, a pesar del calor sofocante, me senti muy cómodo y, creo, seguí sin mucho reparo las instrucciones. Me dejé llevar. Y, como muchas veces cuando pruebas algo, te quedas con ganas de más. ¿Qué voy a hacer con las fotos? Otra pregunta típica. No lo sé

No pongo título...

Comienzo el sábado mirando a cámara. Convirtiendo mi casa en estudio fotográfico, por unos minutos. Cada vez soy más consciente de mi lado artístico VS mi lado tecnológico. Y después, evento inaugural de la morada de una amiga. De esa pequeña red barcelonesa, venida de mañolandia. Queda poco para un breve break. Y parece que habrá que esperar a septiembre para que, como se dice por aquí, mi proyecto "s'encengui". Ayer, noche de reencuentro. Las personas entran y salen de tu vida, pocas permanecen y, a veces, los caminos se distancian para, tal vez, volver a bifurcarse. No pongo título... 

Tránsito...

Y comencé a transitar por la otra línea. Incapaz de secuenciar imágenes de manera cronológica. Chutando con ibuprofenos preventivos a un cuerpo que pide un break. ¡Suerte del gym que lo acaba de activar! Por otro lado, no hace ni 48 horas, acabé una formación que abre una posibilidad. Ya se verá. Un final con mensajes como: "¿Quieres ser mi amigo?", "Explota tus capacidades, eres capaz de todo. Espero mantener el contacto", "Desde el principio he sentido contigo que eres buena gente y para mí es el mayor piropo que puedo hacer de alguien", "Me gusta tu luz, debes tener una bombilla bonita dentro de la cabeza", "Disfruto escuchándote". ¡Graciasss!

Remix de lunes...

Ambivalencia sentada en un asiento individual del AVE. Vuelvo de Zaragoza, modo incógnito. Cuadrarse tuvo efecto. Descubro Marianela y visito exposición de desnudo artístico. Tengo ganas de más, tras el posado que hice en exteriores próximos al aeropuerto de El Prat. Y ganas, claro está, de ver el resultado. Mientras, mi piso se reinventa. Salita para las sesiones de Coaching, con esos clientes que espero vayan llegado. Todos queremos cambios, necesitamos objetivos y tenemos capacidades. Humedad insoportable en Barcelona. Y ya comenzó el verano, ya pasó Sant Joan. Tranquilo, sin quemar nada. Sin aviones huidizos, sin bajas médicas por agotamiento... Y escucho en bucle lo nuevo de Camela; "... y el será quien me ayude a olvidar el pasado..." Siempre están conmigo, 20 años después. "Se acabó y te lo voy a dejar bien claro..." Porque no todo caduca, porque no todo es prescindible. Y conecto, aunque disimulo, con cierto momento. Él pensaba que yo no sabia nada. En la m

Vuela el calendario...

Tras intentar coger moreno en la Barceloneta, tecleo por si alguien me echa de menos por aquí. Vuela el calendario. Y ya comienza la época en la que la agenda de unos y otras es sinónimo de locura: escapadas, vacaciones, currantes veraniegos... Mientras, yo ya tengo los vuelos a 12.000 kilómetros. Pero todavía queda... Sigue la vorágine aun con reducción laboral. Mi espacio de coaching, por cierto, va cogiendo forma. Y sigue el movimiento en el entorno: retorno de Chile, independizarse, rupturas de pareja, meditación vipassana de 10 días, sexo vainilla, orientaciones ocultas, la enfermedad o la muerte que siempre quieren protagonismo... Yo, mientras tanto, y por aquello de las "nuevas experiencias", tengo pendiente una sesión de fotos, presenté un relato titulado "Tarjeta lila..." al concurso de TMB (con alguna pincelada autobiográfica), escribo WhatsApp a Paterna, rompi una pareja tras una intervención profesional, probé una delicatessen francesa con nombre catalá

Cuando...

Cuando sales de una reunión, coges el metro en Paralelo y al llegar al despacho te dan una noticia que, tal vez, tiempo después aún no has encajado. Cuando acabas tu jornada laboral, le ves esperándote en aquel banco del paseo e intuyes que no acabaréis juntos la tarde. Cuando acudes a la primera sesión de la terapia, tomas un café con Ana y pillas el último AVE que conecta con Zaragoza. Cuando aquel trayecto bonito acabó, te echas a llorar antes que la psicóloga te abra la puerta y pasas el puente de mayo acompañado. Cuando...

Después del último post...

Me rompí al recibir una ballena postal desde Dublín. Personas que, aún en la distancia, sientes cerca. Aunque resulte imposible ese café face to face tan necesario y que sirve para drenar. Al igual que lo fue mi retorno a Madrid. 4 días para "abrir los ojos y mirar", compartiendo una mediación cultural, (con la perdida de tiempo como hilo conductor), callejear por Malasaña o contemplar un atardecer. Y al volver, un trayecto zen en el AVE con anécdota atrevida. Porque hay que tener presente las situaciones y/o los contextos. También leí que una segunda cita es un chiste, "todos sabemos que esa es la verdaderamente importante". Y me fui de Semana Santa a una Zaragoza en la que cambié procesiones por El Tubo, en la que (como cada año) estuve en su cumpleaños y en la que también me dí cuenta que, antes o después, los mitos acaban cayendo. Por cierto, le compro una frase a mi amiga Sofía, "lo único estable es el cambio". Y comencé la "línea gay", a l

33

Inevitable hacer balance ante enero, septiembre o por tu cumpleaños. 30 en 2014, 31 en 2015, 32 en 2016 y hoy 33, edad capicúa. 3 años frenéticos, una montaña rusa que supuso pedir ayuda. Nuevas experiencias, personas que vienen y van, y temas no procesados en la línea de la vida. Miércoles lejos de casa. ¿O mi casa es Barcelona? Ambivalencia constante medicada con un billete de AVE. El próximo, destino a Madrid. Y no es una huida sino un break para abrir los ojos y divisar otro paisaje, un encuentro con esa parte de tu entorno que se ha ido desperdigando por la bola del mundo... Mientras, comienzo a leer "Elogio de la lentitud". Porque sé que necesito parar. Y lo haré, antes o después. Vivir en alta velocidad tiene el coste de la "no presencia", y como canta Vetusta Morla en el tema Copenhague "dejarse llevar suena demasiado bien, jugar al azar, nunca saber dónde puedes terminar..."

Ayudar es invalidar

Diluvia en Barcelona, mientras aprendo que "ayudar es invalidar". Diferentes enfoques. Antes, llamada de WhatsApp. Tal vez, alguien siempre ofrezca más. Y en este punto, ¿limitar o echar de menos? Se acercan los 33. Diferentes a los 30, a los 31, a los 32... Y también se acerca un paréntesis madrileño, tras el viaje "orgulloso" de 2013. 

Enlazando frases

"Probablemente, nadie sienta la necesidad de cuestionar la manera en que llegó a la vida del otro", frase que aparece en la novela a la que di carpetazo el sábado. Días antes, debatía con amigos sobre si "queda mejor" decir que te has conocido por una App o Internet o, por el contrario, si lo suyo sería hacerlo desde lo cotidiano; en el café donde desayunas, en el largo trayecto de metro, descubriendo un supermercado, en los vestuarios del gimnasio, a través de amigos... Lo cierto es que no lo eliges, ni deberías poner expectativas de dónde puede ocurrir. La "chispa", como dicen en First Dates, está aguada. Pero abres el ojo, y comienzas la semana en Instagram. Y de repente, la endogamia de las galerías fotográficas te lleva a que tú repases mentalmente esa quedada afónico, un paseo en moto hasta Gracia o, incluso, algún enredo entre sábanas. Hilos sueltos de historias que tuvieron inicio y final, prácticamente, al mismo tiempo. Y enlazo con otra frase:

Pasado color ámbar

Charramos de años que comienzan complicados, para seguir yendo a buscar un café, mientras atravesamos un polígono industrial en el que emerge un laboratorio farmacéutico. Porque el pasado siempre vuelve. Tanto que tomo cañas con un ex, donde estuve con otro ex con el que, a su vez, ya fui la noche en la que me robó un beso color ámbar. Y el viernes el cielo rompió a llorar. Mirada de reojo o bajar la mirada. Me revienta el mamarracheo  y, si no me apetece, no saludo. Sábado de embarque. Los apoyos se alejan cada vez más. Aire fresco que dejó de soplar. ¿Qué me limita? Ahora toca diseccionar esa línea de la vida. Y acabo con la misma pregunta que subrayo en la novela El remanso de los sueños transparentes, " ¿cómo las personas que nos vamos encontrando en nuestra vida hacen que los caminos sean carambolas inexplicables y sorprendentes?". Por cierto, tras nueve años, cambio la imagen de este blog. De verde a amarillo, de verd a grog, de green a yellow. ¡Y mañana, más cañas!

La vida...

Desayuno en "La vida" de la Magdalena, sin saber aún que el vuelo se retrasaría una semana. A mí, un Alvia madrugador me vomita a Barcelona en un lunes en el que me dan una carta que tengo poderes para recibir, y en el que me llaman para plantearme un retorno allá de donde marché hace 4 meses. Vuelvo a casa más tarde de lo que pensaba. Al día siguiente, más. Clase de "cycling life". Más que "life", "sobrelife". Miércoles; masaje y reencuentro irlandés. Rajando de la vida con tapitas en Poble Sec. Y el jueves, un amanecer a oscuras. ¿Y si hacemos un blog desde el taller de escritura creativa? Y pienso estos días que no me arrepiento del cambio, pero que no es como esperaba. Creo firmemente en el parón. Mientras tanto, volvemos al bucle anual de la elección de las vacaciones y el fantasmagórico agosto. ¡Bona nit!

Similitudes

Blablacar tiene bastante de cita a ciegas. Y es que como se mofaba el sábado Víctor Parrado en su show, hoy en día la peña se conoce a través de aplicaciones en las que el error son las expectativas. Plataformas de blanco o negro, todo o nada, follar o pareja. Y mientras esperas al conductor que te lleve a tu destino, cada coche que se acerca podría ser susceptible de aquel en el que has reservado plaza. Porque sólo sabes color, modelo (si no entiendes de coches da lo mismo) y el nombre del piloto. Domingo de palizón. De ida en AVE y vuelta en coche modo "economía colaborativa". Y ya que en el tren no se liga... Momento de estar ahí, una vez más. Ya lunes. Abro las ventanas, aroma a café, tostadora roja y al gym. Clase de TBC. Ducha y vuelta a casa. Ya un mes de otro AVE que me devolvía a Barcelona tras mi propia huida. Ya un mes... Y ahora un mail. Porque leía estos días en Instagram que "las nuevas tecnologías nos acercan a los que están lejos y nos alejan de los que

Pasará

Apuro el segundo café de la mañana, mientras mi casa huele a manzana y canela. Acabó febrero. Mes en el que recibí una visita que necesitaba conectar con el mar, tras un desengaño amoroso. Mes en el que se materializó un proyecto amenazador, que supone una distancia física temporal. Mes en el que un AVE me permitió huir durante 48 horas. Mes en el que le dí una segunda oportunidad al gym. Mes en el que comencé el repaso de la línea de mi vida, con anotaciones a bolígrafo de tinta rosa. Mes en "modo reflexión" versus quedadas encadenadas. Mes en el que conocer lugares cercanos. Mes en el que ella ha vuelto a recargar pilas en Barcelona. Mes en el que comenzar la lista de "nuevas experiencias". Mes que ya ha pasado. Porque, al igual que el título del libro que estoy leyendo "también esto pasará". Sí, habla del duelo. Por cierto, mes en el que piso un hospital no como familiar o paciente, sino como trabajador social. "La vida en un hospital va más depri

Acoger

Barcelona se manifiesta a favor de los refugiados. Contradicciones de una urbe que no se caracteriza por su hospitalidad. Impersonal aunque con muchas posibilidades. Como tomar café dentro del H&M más grande de Europa. Y es que, aunque suene a capitalista, también lo añado a las nuevas experiencias. Por cierto, foto para Instagram de la vida en directo. Antes, vermut zaragozano en el Raval. Ya sábado tarde. Tranquilidad casera. Escritura, aroma a sándalo, una infusión "todo está bien". Alguna llamada. Y recapitular las últimas horas. Pararse, escucharse, observar con distancia. Cruzarse con una bicicleta que atraviesa el barrio. Nexos que no son tal. Buscar mi sitio en el gym. Y seguir descubriendo. Trenes de cercanías que te llevan a nuevos parajes. Tal vez, improvisados. Tras sólo ojear unas cuantas imágenes en Google. Y ver el mar. Tan cerca y olvidado. Porque las distancias las marcamos nosotros...

Carta madrugadora

Madrugo para certificar una carta con destino Paseo de la Esperanza. La esperanza es ese "estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea". Ayer, tras inaugurar el objetivo gym (a añadir a las "nuevas experiencias" que explicaba en un post anterior), Montse me hablaba de "la lista de los 20 deseos". Pero yo sigo diseñando mi línea de la vida. Mientras, coincidiendo con San Valentín, supero un período de prueba. ¡Y es que los curros duran más que las relaciones! Por otro lado,  Heraldo de Aragón publica un reportaje titulado "Si buscas el amor en Tinder te vuelves loco". 100% real. Pero, en general, conocer no es fácil. Menos aún crear vínculos y mantenerlos. Pienso que el mercado laboral nos está dinamitando. Y por supuesto que hay personas imprescindibles. Al menos, las nuevas tecnologías acortan distancias. Por cierto, esta semana me jode cuando me hablan de cierta aplicación. Aunque yo también la descargué en un m

L'olla dels desitjos

A tan sólo 50 kilómetros de Barcelona, tierra de brujas. Sábado. Echo mi deseo en la olla, creo mi propio amuleto y, tras el conjuro, tomo la queimada. Habrá que creer en algo. Sumaré nuevas experiencias. 

Nuevas experiencias

Miércoles; mientras sigo envuelto entre el nórdico, recibo un WhatsApp que acerca días y kilómetros. Y salgo al balcón con mi taza de café, mientras contemplo un Raval poco madrugador. De fondo, noticias sobre sucesos. ¡Cómo si no tuviéramos ya bastante cada uno! Le envío el anterior post a mi terapeuta y me pongo con inglés. Hoy toca "Change lifestyle". ¡Hay que joderse! Bastante fácil el contenido de este bloque, por cierto. Ducha y a la calle. Convencido que la rutina no congela nuestra vida  y que es el momento de "nuevas experiencias". Por absurdas que parezcan, estaré atento a ellas. Tras mi huida de este fin de semana, ya he vivido alguna. Hoy, por ejemplo, estreno un reloj comprado en Londres hace cinco años. Mientras tecleo, por cierto, escucho mi dosis de "gitaneo" que dice "y es que no encuentra palabras que describan este sentimiento...". 

Despedida 3/2

No sé cómo comenzar este post... Tal vez, debería llorar. Tal vez, no sea consciente de la despedida. Tal vez, sepa que vamos a seguir conectados. Tal vez, me joda que tardemos en vernos mucho más que tras la ruptura. No soy objetivo; cuando me explicaste tu proyecto, era algo utópico a lo que no quise prestar demasiada atención. Pero todo llega. Y el lunes aquel vuelo te llevará lejos. Como escribí en la tarjeta que hace un rato te he regalado "a veces, los deseos se cumplen". Y para que ese tiempo que anhelabas fuera sólo para ti, necesitabas empezar alejándote de la vorágine laboral. Un ámbito que compartimos y que, muchas veces, ofrece demasiados sinsabores. Han pasado muchas cosas que escapaban de tu control estas últimas semanas; precisamente, aquellas en las que nuestra unión se ha intensificado. No es fácil transformar las relaciones. Pero, como me dijiste al poco de conocerte, "no soy de los que desaparezco". Gracias por tus palabras; "quizá la confia

Consumiendo enero

22 de enero y no sé dónde estoy. Hace frío y llueve. Quedo a media mañana. Y Montse me lleva a Dual Café, un coqueto descubrimiento dominguero. Desde hace unos días tengo una tarea; identificar situaciones que me producen malestar. ¡Y son más de las que imaginaba! Tal vez, demasiadas... Además, y en la medida de mis posibilidades, voy analizando emociones primarias como la alegría, la tristeza, el miedo, la calma o la rabia. ¡Vaya macedonia! Por cierto, ya hace seis años que vivo en Barcelona. O más bien, en el AVE. Y ante lo que sigo tecleando, le doy a "delete". Continuará...

Enero VS Tranquilidad

Escribía en el post anterior "yo sólo pido tranquilidad". Pero el comienzo de año, suele ser guerrero. Bajo del tranvía y camino mientras recapitulo otros enero complicados. Amenazas pandilleras, conatos de ruptura tras Reyes, visitas a Urgencias propias o ajenas... Y mañana toca coger el AVE. Será una vuelta amortiguada, tras una tarde de rebajas. 2016 fue un año sin mucho sobresalto. Y recuerdo especialmente mi escapada a Dublin. Y mi premio llegó antes de la lotería en forma de nuevo trabajo. Una vuelta de tuerca, menos atención directa y más tiempo para vivir. Pero vivir fuera es duro, como leo en otros blogs que sigo. Y, si me anticipo, amenaza un nuevo duelo en forma de marcha temporal. O tal vez no, o tal vez por menos tiempo... No se sabe, aquí y ahora. 

Mensajes desde Urgencias...

Tecleo desde un Intercity con destino a Irún el mensaje que enviaré felicitando el Año Nuevo. Y llega a sus destinatarios mientras cargo el móvil en la sala de espera de urgencias de un hospital, que no me ofrece mucha credibilidad. Tomo las uvas antes que la cena, con unos presentadores que no conozco. Un chute de intensidad para cerrar un 2016 que hoy, en momento desayuno, una amiga calificaba de "insípido". Yo sólo pido tranquilidad. ¡Qué no es poco! Y paseo por gélidas calles hablando de ambivalencia, de tomar decisiones, de rupturas de pareja... Pido tranquilidad y compartirla con las personas importantes del día a día. Con algunas, por cierto, la relación se transforma. Incluso el amor se recicla, muchas veces, en otra cosa. Por cierto, hoy he escuchado "ahora te entiendo más".